miércoles, 17 de septiembre de 2014

La multidimensionalidad de la comunicación política



La Comunicación y La Política han dejado de tener vida propia, la una depende de la otra, aunque sus valores sean irreductibles son, al mismo tiempo, inseparables. Están ligadas y son consustanciales, parece incluso que su propia sobrevivencia está supeditada a la vigencia de la una sobre la otra, pero ¿cuál es primero? Ya no interesa, resultaría una discusión bizantina  e innecesaria averiguarlo.
Su existencia se nutre de todos los hallazgos que los procesos sociales revelan, de las dinámicas electorales, de la crisis de los partidos, los paradigmas y desafíos de los Estados, de las diferencias  culturales, intereses divergentes, de las movilidades humanas, de los entornos internacionales, de la izquierda  y la derecha, etc.
Dinamiza -simultáneamente- complejos procesos que hubiesen tomado años discernirlos y proyectarlos, la tecnología es su principal aliado y con ella alcanza infinitos incontrolables pero cada vez más próximos a la gente.
El primer hallazgo…de timoratos a deliberantes
¡Qué vendo! ¡Qué compro! así empezaba el juego de La Comunicación Política, nada más atroz y soberbio. Los políticos convertidos en prestidigitadores y vendedores de cuentos,  la gente atraída por un espectáculo de ilusiones y promesas que jamás se cumplían. Así  se fueron construyendo los modelos de países, por lo menos en Latinoamérica,  entre farsas y cuenteros, entre juglares y caseríos histriónicos.
La Comunicación y la Política habían establecido una rara simbiosis: la segunda usaba con desapego las herramientas de la primera para incidir sobre la percepción ciudadana.
Los predestinados a resolver la sobrevivencia emocional y económica de una nación y sus miembros eran  personajes cuya sola presencia, ademán, palabra, mirada,  árbol genealógico y recurso  los convertía en casi casi semidioses. Esta visión arcaica resistió por décadas, y el espejismo de que así se construían las democracias se convirtió en una suerte de laberinto cuyos escapes tuvieron que ser desbrozados por la propia gente a punta de movilizaciones, de castigos electorales, de oprobiosos derrocamientos, de consultas.
Tuvimos que caer al fondo arrastrando todos los males y la deshora que los políticos habían parido; Argentina fue un claro ejemplo con el “Corralito” y Ecuador con el “Feriado Bancario”. Los políticos habían echado mano a todo y a todos, se llevaron las esperanzas, los hogares, los ahorros, el dinero, la confianza, la fe. Hicieron que miles de personas en el Ecuador se desarraiguen e inicien una diáspora que aún no ha concluido, dividieron familias e ilusiones, pero aún así no lo entendieron. Siguieron embullidos en su propia dinámica.
Infectados de una miopía aguda fueron incapaces de entender  las señales de advertencia. No cabía más mansedumbre ni actitudes timoratas, la gente reclamó ética a los políticos, pocos lo entendieron, algunos sobreviven readecuando posturas y visiones, otros agonizan creyéndose sus propias mentiras, mientras nace una clase política más joven, más sana, algo pretenciosa, algo vanidosa, pero aún confiable…
El segundo hallazgo…La Comunicación Política usa el sentido común
Las sociedades de ahora han redimensionado sus exigencias; pueden incluso ser aún atraídas por la demagogia de algunos políticos pero las disciernen y desechan  para extraer con sorprendente elocuencia lo que le es útil y es allí cuando La Comunicación Política  se conecta y se nutre de ese entorno y de los saberes populares, simplemente recurre al sentido común para actuar con coherencia, reconociendo lo urgente para actuar con la técnica y no con la politiquería.
Se trata de interpretar sin mayores complicaciones lo cotidiano, usar la razón para actuar sobre lo obvio, sobre aquello que no requiere discusión. ¡¡¡A qué político no le interesa que la educación sea para todos, que los niños y niñas no  mueran durante el primer año de vida por  desnutrición crónica, que nos devuelvan la seguridad, que las pensiones jubilares te permitan una vejez decente, que haya trabajo, que haya oportunidades, que los mercados se extiendan, que los empresarios escalen, que la ciencia y la tecnología nos abracen….¡¡¡ Hacerlo y bien es usar el sentido común¡¡¡.  Mover el tablero, cambiar las reglas, redireccionar la repartición de la riqueza, transparentar los presupuestos, ampliar los beneficios, desaparecer las prebendas, romper con los círculos de corrupción, rendir cuentas, etc. requiere tan solo del uso simple del sentido común.
El líder debe mostrar sensibilidad ante los hechos, esgrimir una posición y asumir el reto de emprender en la hoja de ruta adecuada, actuar con la ética de lo urgente, desempeñarse con honradez. Hacerlo no demanda mayores reflexiones que no provengan del sentido común
Es hacer lo correcto, sacar lo extraordinario  para dar trabajo y poder a los ciudadanos, es aplicar los principios, es  mantener altiva la dignidad de la gente, dignificando primero  sus condiciones de vida. En definitiva es cambiar la vida de la gente.
El tercer hallazgo… ¡¡¡Superamos las bufoneadas!!!
Es tal la seducción  que produce La Comunicación Política que transforma a cualquiera, sí a cualquiera en Políticos y aunque su fascinación y verborrea duran poco, estos especímenes  insertados en el poder oficial suelen herir mortalmente los procesos y los tejidos sociales y si están agrupados en partidos o movimientos, se apropian de las esperanzas de la gente, las manipulan, las trastocan y se  autoproclaman sus representantes. Apadrinan las “causas de los pobres” se transforman en bufones y payasos de circo. Hasta ahora no conozco uno en el que sobreviva la buena fe, abdican con  espeluznante facilidad ante la corrupción y se cobijan de un cinismo tal que tienen hasta la suerte de torear el escrutinio público y  les importa muy poco el ser y el parecer, privilegian el cortísimo plazo, se rodean de la incesantes, y la mediocridad.  El inminente peligro con estos seres ambidiestros es que siempre habrá quienes estén dispuestos a revivirlos.
Pero también hay de los otros, de esos liderazgos correctos,  que escalan. Con particular olfato y usando el sentido común como  única herramienta transforman su liderazgo en propuestas colectivas.
Aprenden a leer entre líneas e interpretan las aspiraciones de la gente, atacan las verdades impuestas, ya no discuten de ideologías, ni modelos, los convoca el desarrollo, el equilibrio, la equidad; surgen del empresariado, de los movimientos sociales, de la academia, de la cultura, de las minorías, de los excluidos.
Accionan a través  dos circuitos: primero, se atreven a mirar distinto el ejercicio del poder; segundo, integran la  ética a su praxis.
Se esmeran por recuperar la confianza, se blindan ante las presiones económicas y políticas, entablan una relación directa con la colectividad, no dejan rendijas abiertas ni nada negociable fuera de la norma.
Cuarto hallazgo… hacia una dimensión desconocida
Nadie lo avizoraba, o quizás no tuvieron la valentía de advertirlo. Alineada de manera muy precaria a las campañas  electorales, La Comunicación Política ofrecía vetustas  herramientas para incrustar en la escena pública a un candidato. La tarima era suficiente para dar rienda suelta  a discursos impecables, académicos, poco visionarios pero cargados de una sobriedad que dejaba en claro quién tenía el poder y quien debía declinar ante él.
La multiplicidad de herramientas tecnológicas surgidas en los últimos 20 años encumbran a La Comunicación Política y sus actores a dimensiones aún desconocidas. Empieza por rebasar el ámbito electoral para insertarse en la dinámica social. Nada, nada queda fuera de La Comunicación Política; desde el comentario más sutil, hasta la acción más contundente, la incorpora.
Quien la aplica ceñida a La Mercadotecnia  está destinado al fracaso, ya no se trata de Publicidad y Relaciones Públicas exclusivamente, de medios y  relaciones de poder. Su incidencia  supera las ciencias exactas, la técnica, las encuestas y los sondeos. Tiene que ver con la condición humana, con la infalible conexión entre la esperanza y la realidad, con el comportamiento y la actitud, con los valores y las tradiciones, con el ánimo colectivo, con todo. Ha llegado para convertirse en el verdadero poder real y en ese camino se institucionaliza y cobra legitimidad. Suele pensarse  incluso que La Comunicación Política  también influye en la construcción del tejido social, me atrevo a decir que ha dejado de ser una suposición o un juego de palabras para erigirse como tal.
En ese escenario y con preponderante protagonismo se mantiene intacto el lugar de los  medios de comunicación que -aún cuando no reconozcan su rol de actores políticos- participan  de ella e impactan en la visión que los pueblos hacen de su realidad a partir de lo que ven, oyen y leen en los medios. Esta ha sido una práctica permanente de los medios de comunicación que se ha ido tecnificando y aún cuando falta mayor amplitud y honestidad para examinarse casa adentro y clarificar el papel asignado por la historia, mantienen su peso e impacto.
No cuestiono su incidencia política, lo sustancial y saludable es que mirándose como actores claves se constituyan en transformadores activos de esa realidad descarnada que cuestionan.
Quinto hallazgo… Comunicación Política-Comunicación Social
Otra dimensión que ha empezado a tejerse es la simbiosis  entre La Comunicación Política y La Comunicación Social es una confluencia que se ha iniciado sin darnos cuenta, aunque los riesgos están en las distorsiones, en la lectura fragmentada del entorno, o de la preeminencia de intereses difíciles de consensuar entre una y otra.
El proceso se ha generado y quienes mejor lo entienden son los Movimientos Sociales que representan a grupos tradicionalmente excluidos de la vida política, estos han ganado espacio hasta suplantar a los partidos. Mientras más tarden los partidos  en regenerarse, en recomponerse y entender los nuevos modelos de sociedad, mayor legitimidad habrán alcanzado los  Movimientos Sociales. La evidencia está en que la gente no solo está aprendiendo a hablar  de Democraci, la vive en sus trabajos, en sus casas, en sus escuelas, en las calles y avenidas, en los servicios públicos, en el campo y la ciudad, y esta ruta ya no tiene atajos ni retrocesos.
La Comunicación Política  ha entregado a los Movimientos Sociales, las estrategias y tácticas para quedarse  y  convertirse en el hilo conductor de la sociedad. Las herramientas ya están desarrolladas y llegaron para quedarse y transformar las relaciones humanas.
Las preocupaciones más simples, hasta las necesidades más complejas de la sociedad, escalan con una vertiginosidad que atemoriza, me refiero a  la Redes Sociales convertidas hoy en  el desafío mayor para La Comunicación Política. La potencia de este espacio infinito reclama controles, reglas, en definitiva ética.
No soy una persona con vocación de política activa, pero he sucumbido profesionalmente ante sus encantos para descubrir horrorizada que buena parte de sus actores no tienen límites, harán todo para sobrevivir y mantenerse en las entrañas del poder.
He visto la pobreza de sus principios,  y fragilidad  con que se rinden a las seductoras trampas que el poder les traza. Sin embargo, abrigo la esperanza sobre unos cuantos que aún se mantienen incólumes y ejercen La Comunicación Política alineada a irrenunciables principios de justicia, solidaridad y transparencia. Lo que no saben estos queridos amigos es  que mientras más  recurran a ella mayor será la multidimensionalidad que enfrenten.
Allí seguramente  está el reto para aplicarla con ética y humanidad y el nuestro como Consultores Políticos en demandarlo como un requisito para nuestro ejercicio profesional.