La Comunicación y La Política han dejado de tener vida
propia, la una depende de la otra, aunque sus valores sean irreductibles son,
al mismo tiempo, inseparables. Están ligadas y son consustanciales, parece
incluso que su propia sobrevivencia está supeditada a la vigencia de la una
sobre la otra, pero ¿cuál es primero? Ya no interesa, resultaría una discusión
bizantina e innecesaria averiguarlo.
Su existencia se nutre de todos los hallazgos que los
procesos sociales revelan, de las dinámicas electorales, de la crisis de los
partidos, los paradigmas y desafíos de los Estados, de las diferencias culturales, intereses divergentes, de las
movilidades humanas, de los entornos internacionales, de la izquierda y la derecha, etc.
Dinamiza -simultáneamente- complejos procesos que
hubiesen tomado años discernirlos y proyectarlos, la tecnología es su principal
aliado y con ella alcanza infinitos incontrolables pero cada vez más próximos a
la gente.
El primer hallazgo…de
timoratos a deliberantes
¡Qué vendo! ¡Qué compro! así empezaba el juego de La
Comunicación Política, nada más atroz y soberbio. Los políticos convertidos en
prestidigitadores y vendedores de cuentos,
la gente atraída por un espectáculo de ilusiones y promesas que jamás se
cumplían. Así se fueron construyendo los
modelos de países, por lo menos en Latinoamérica, entre farsas y cuenteros, entre juglares y
caseríos histriónicos.
La Comunicación y la Política habían establecido una rara
simbiosis: la segunda usaba con desapego las herramientas de la primera para
incidir sobre la percepción ciudadana.
Los predestinados a resolver la sobrevivencia emocional y
económica de una nación y sus miembros eran personajes cuya sola presencia, ademán,
palabra, mirada, árbol genealógico y
recurso los convertía en casi casi
semidioses. Esta visión arcaica resistió por décadas, y el espejismo de que así
se construían las democracias se convirtió en una suerte de laberinto cuyos
escapes tuvieron que ser desbrozados por la propia gente a punta de
movilizaciones, de castigos electorales, de oprobiosos derrocamientos, de
consultas.
Tuvimos que caer al fondo arrastrando todos los males y la
deshora que los políticos habían parido; Argentina fue un claro ejemplo con el
“Corralito” y Ecuador con el “Feriado Bancario”. Los políticos habían echado
mano a todo y a todos, se llevaron las esperanzas, los hogares, los ahorros, el
dinero, la confianza, la fe. Hicieron que miles de personas en el Ecuador se
desarraiguen e inicien una diáspora que aún no ha concluido, dividieron
familias e ilusiones, pero aún así no lo entendieron. Siguieron embullidos en
su propia dinámica.
Infectados de una miopía aguda fueron incapaces de entender
las señales de advertencia. No cabía más
mansedumbre ni actitudes timoratas, la gente reclamó ética a los políticos,
pocos lo entendieron, algunos sobreviven readecuando posturas y visiones, otros
agonizan creyéndose sus propias mentiras, mientras nace una clase política más
joven, más sana, algo pretenciosa, algo vanidosa, pero aún confiable…
El segundo
hallazgo…La Comunicación Política usa el sentido común
Las sociedades de ahora han redimensionado sus
exigencias; pueden incluso ser aún atraídas por la demagogia de algunos
políticos pero las disciernen y desechan para extraer con sorprendente elocuencia lo
que le es útil y es allí cuando La Comunicación Política se conecta y se nutre de ese entorno y de los
saberes populares, simplemente recurre al sentido común para actuar con
coherencia, reconociendo lo urgente para actuar con la técnica y no con la
politiquería.
Se trata de interpretar sin mayores complicaciones lo
cotidiano, usar la razón para actuar sobre lo obvio, sobre aquello que no
requiere discusión. ¡¡¡A qué político no le interesa que la educación sea para
todos, que los niños y niñas no mueran
durante el primer año de vida por
desnutrición crónica, que nos devuelvan la seguridad, que las pensiones
jubilares te permitan una vejez decente, que haya trabajo, que haya oportunidades,
que los mercados se extiendan, que los empresarios escalen, que la ciencia y la
tecnología nos abracen….¡¡¡ Hacerlo y bien es usar el sentido común¡¡¡. Mover el tablero, cambiar las reglas,
redireccionar la repartición de la riqueza, transparentar los presupuestos,
ampliar los beneficios, desaparecer las prebendas, romper con los círculos de
corrupción, rendir cuentas, etc. requiere tan solo del uso simple del sentido
común.
El líder debe mostrar sensibilidad ante los hechos,
esgrimir una posición y asumir el reto de emprender en la hoja de ruta
adecuada, actuar con la ética de lo urgente, desempeñarse con honradez. Hacerlo
no demanda mayores reflexiones que no provengan del sentido común
Es hacer lo correcto, sacar lo extraordinario para dar trabajo y poder a los ciudadanos, es
aplicar los principios, es mantener
altiva la dignidad de la gente, dignificando primero sus condiciones de vida. En definitiva es
cambiar la vida de la gente.
El tercer
hallazgo… ¡¡¡Superamos las bufoneadas!!!
Es tal la seducción
que produce La Comunicación Política que transforma a cualquiera, sí a
cualquiera en Políticos y aunque su fascinación y verborrea duran poco, estos
especímenes insertados en el poder
oficial suelen herir mortalmente los procesos y los tejidos sociales y si están
agrupados en partidos o movimientos, se apropian de las esperanzas de la gente,
las manipulan, las trastocan y se
autoproclaman sus representantes. Apadrinan las “causas de los pobres” se
transforman en bufones y payasos de circo. Hasta ahora no conozco uno en el que
sobreviva la buena fe, abdican con
espeluznante facilidad ante la corrupción y se cobijan de un cinismo tal
que tienen hasta la suerte de torear el escrutinio público y les importa muy poco el ser y el parecer, privilegian
el cortísimo plazo, se rodean de la incesantes, y la mediocridad. El inminente peligro con estos seres
ambidiestros es que siempre habrá quienes estén dispuestos a revivirlos.
Pero también hay de los otros, de esos liderazgos
correctos, que escalan. Con particular olfato
y usando el sentido común como única
herramienta transforman su liderazgo en propuestas colectivas.
Aprenden a leer entre líneas e interpretan las
aspiraciones de la gente, atacan las verdades impuestas, ya no discuten de
ideologías, ni modelos, los convoca el desarrollo, el equilibrio, la equidad;
surgen del empresariado, de los movimientos sociales, de la academia, de la
cultura, de las minorías, de los excluidos.
Accionan a través dos circuitos: primero, se atreven a mirar
distinto el ejercicio del poder; segundo, integran la ética a su praxis.
Se esmeran por recuperar la confianza, se blindan ante
las presiones económicas y políticas, entablan una relación directa con la
colectividad, no dejan rendijas abiertas ni nada negociable fuera de la norma.
Cuarto
hallazgo… hacia una dimensión desconocida
Nadie lo avizoraba, o quizás no tuvieron la valentía de
advertirlo. Alineada de manera muy precaria a las campañas electorales, La Comunicación Política ofrecía
vetustas herramientas para incrustar en
la escena pública a un candidato. La tarima era suficiente para dar rienda
suelta a discursos impecables,
académicos, poco visionarios pero cargados de una sobriedad que dejaba en claro
quién tenía el poder y quien debía declinar ante él.
La multiplicidad de herramientas tecnológicas surgidas en
los últimos 20 años encumbran a La Comunicación Política y sus actores a
dimensiones aún desconocidas. Empieza por rebasar el ámbito electoral para
insertarse en la dinámica social. Nada, nada queda fuera de La Comunicación
Política; desde el comentario más sutil, hasta la acción más contundente, la
incorpora.
Quien la aplica ceñida a La Mercadotecnia está destinado al fracaso, ya no se trata de
Publicidad y Relaciones Públicas exclusivamente, de medios y relaciones de poder. Su incidencia supera las ciencias exactas, la técnica, las
encuestas y los sondeos. Tiene que ver con la condición humana, con la
infalible conexión entre la esperanza y la realidad, con el comportamiento y la
actitud, con los valores y las tradiciones, con el ánimo colectivo, con todo. Ha
llegado para convertirse en el verdadero poder real y en ese camino se
institucionaliza y cobra legitimidad. Suele pensarse incluso que La Comunicación Política también influye en la construcción del tejido
social, me atrevo a decir que ha dejado de ser una suposición o un juego de
palabras para erigirse como tal.
En ese escenario y con preponderante protagonismo se
mantiene intacto el lugar de los medios
de comunicación que -aún cuando no reconozcan su rol de actores políticos- participan
de ella e impactan en la visión que los
pueblos hacen de su realidad a partir de lo que ven, oyen y leen en los medios.
Esta ha sido una práctica permanente de los medios de comunicación que se ha
ido tecnificando y aún cuando falta mayor amplitud y honestidad para examinarse
casa adentro y clarificar el papel asignado por la historia, mantienen su peso e
impacto.
No cuestiono su incidencia política, lo sustancial y
saludable es que mirándose como actores claves se constituyan en
transformadores activos de esa realidad descarnada que cuestionan.
Quinto
hallazgo… Comunicación Política-Comunicación Social
Otra dimensión que ha empezado a tejerse es la simbiosis entre La Comunicación Política y La Comunicación
Social es una confluencia que se ha iniciado sin darnos cuenta, aunque los
riesgos están en las distorsiones, en la lectura fragmentada del entorno, o de
la preeminencia de intereses difíciles de consensuar entre una y otra.
El proceso se ha generado y quienes mejor lo entienden
son los Movimientos Sociales que representan a grupos tradicionalmente
excluidos de la vida política, estos han ganado espacio hasta suplantar a los
partidos. Mientras más tarden los partidos en regenerarse, en recomponerse y entender los
nuevos modelos de sociedad, mayor legitimidad habrán alcanzado los Movimientos Sociales. La evidencia está en
que la gente no solo está aprendiendo a hablar
de Democraci, la vive en sus trabajos, en sus casas, en sus escuelas, en
las calles y avenidas, en los servicios públicos, en el campo y la ciudad, y
esta ruta ya no tiene atajos ni retrocesos.
La Comunicación Política
ha entregado a los Movimientos Sociales, las estrategias y tácticas para
quedarse y convertirse en el hilo conductor de la
sociedad. Las herramientas ya están desarrolladas y llegaron para quedarse y
transformar las relaciones humanas.
Las preocupaciones más simples, hasta las necesidades más
complejas de la sociedad, escalan con una vertiginosidad que atemoriza, me
refiero a la Redes Sociales convertidas
hoy en el desafío mayor para La
Comunicación Política. La potencia de este espacio infinito reclama controles, reglas,
en definitiva ética.
No
soy una persona con vocación de política activa, pero he sucumbido profesionalmente ante sus encantos para descubrir
horrorizada que buena parte de sus actores no tienen límites, harán todo para
sobrevivir y mantenerse en las entrañas del poder.
He visto la pobreza de sus principios, y fragilidad
con que se rinden a las seductoras trampas que el poder les traza. Sin
embargo, abrigo la esperanza sobre unos cuantos que aún se mantienen incólumes
y ejercen La Comunicación Política alineada a irrenunciables principios de
justicia, solidaridad y transparencia. Lo que no saben estos queridos amigos es
que mientras más recurran a ella mayor será la multidimensionalidad
que enfrenten.
Allí seguramente
está el reto para aplicarla con ética y humanidad y el nuestro como Consultores
Políticos en demandarlo como un requisito para nuestro ejercicio profesional.
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