Por: Carolina Navas
Entre el 2003 y el 2008 una empresa ecuatoriana buscó mis servicios para desarrollar acciones tendientes a blindar la imagen de La Compañía durante algunas negociaciones comerciales con el Estado Ecuatoriano
La lucha por lograr renegociar cada cierre de período levantó el avispero de los competidores que buscaron aliados entre los políticos opositores al Gobierno, recurrieron al rumor, y al escándalo para menoscabar la imagen de la empresa y lograr su descalificación dentro del proceso; se sobredimensionaron las cifras, se sembraron dudas sobre la solvencia de nuestro cliente, se crearon resultados negativos en contratos anteriormente operados por ellos.
En el terreno, entonces, se jugaban varios elementos:
1. La imagen de La Empresa considerada una de las más grandes y con relaciones internacionales que pudieran afectarse
2. La imagen del Gobierno que podía verse involucrado en actos de corrupción como lo denunciaba la oposición sin prueba alguna.
3. El interés de algunos políticos por ganar protagonismo, otros por no perderlo y un tercero vinculado a una de las empresas competidoras, cuyo interés era exclusivamente económico (comisiones)
4. El contrato mismo, cuyos valores eran significativos dentro del flujo económico de la Empresa.
La Estrategia no debía pasar por un simple manejo de medios, había que incursionar en una Estrategia de Comunicación Política en el marco de la crisis de imagen y credibilidad que empezó a registrar el cliente
La única Estrategia posible era darle contenido ético a la oferta económica licitada -que siendo la más alta, era la adecuada para los intereses del país- pero que finalmente se reducía a fríos números que vistos con poca acuciosidad por la prensa podían escenificar escenarios para la duda.
Le dotamos de legitimidad a la oferta: Una empresa solvente y con experiencia debe manejar un recurso estratégico para el Estado Ecuatoriano. La economía del país depende de este sector, y su manejo debe ser operado por una empresa orgullosamente ecuatoriana, con estándares mundiales y credibilidad comprobada
Priorizamos la defensa de la imagen y la expusimos como un baluarte que no podía ser atacado con calumnias.
Partimos de una radiografía del problema que nos permita definir la hoja de ruta
1. Identificar los actores de la crisis, sus intereses y debilidades
2. Medir los espacios donde operan y sus incidencias
3. Desmontar los mensajes negativos provenientes de los competidores y políticos
4. Identificar la posición de la prensa y la tendencia de la información colocada
5. Analizar los mensajes del Gobierno y su posicionamiento en medios
6. Construir un position paper para la Compañía que resalte: su experiencia en la operación del contrato, su trayectoria y solvencia económica, atributos con los cuales no contaban los competidores
7. Trabajamos en varios media training con el vocero dotándole de herramientas discursivas para responder a preguntas críticas, generar credibilidad y confianza. Quien hablaba no era un político, era un ecuatoriano comprometido con los intereses de la patria; políticos eran quienes defendían los intereses de la competencia.
Utilizamos como táctica “La Guerra de Guerrillas”. Estaremos en todo momento y a toda hora trasparentando la información de cada paso que demos.
Hicimos análisis de coyuntura y de impacto cada semana para evaluar la Estrategia y ajustarla conforme evolucionaba la crisis.
Necesitábamos varias olas informativas para mantener picos altos en medios y sugerimos:
- Solicitar que el proceso licitatorio vuelva a foja cero y se incorporen los reparos de los competidores. El anuncio apuntalaba la imagen de nuestro cliente, su transparencia y la disposición incluso a perder el contrato. El mensaje de desprendimiento para que la verdad prevalezca fue acogido.
- Que la entrega de documentos e inscripción de ofertas sea pública., desbaratando las acusaciones de que el contrato se daría a dedo.
- Remitimos información diaria a la prensa sobre el manejo de los contratos.
- Monitoreamos cada noticia y la respondíamos para ampliarla, aclarar dudas y suposiciones o informaciones erradas, sin nombrar jamás al opositor para restarle protagonismo
- Realizamos visitas protocolarias a la alta Gerencia de los Medios y periodistas de fuente para explicar la operación de los contratos.
- El paso final era mostrarnos con solidez ante los medios para lo cual habíamos creado las condiciones con todas las tácticas previas.
- No recurrimos a la acusación durante las entrevistas, reconocimos que los competidores tienen el derecho a observar nuestra oferta pero no ha calumniarnos
- Nos dedicamos a exponer las bondades y beneficios de la propuesta y anunciamos que las denuncias y calumnias serían llevadas a la justicia. Hasta allí llegaron los acusadores
La Empresa mantuvo los contratos durante todo el período, licitando una y otra vez, ganando en buena lid. Hicimos la misma operación durante tres oportunidades.
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